martes, 28 de julio de 2009

Las trampas de España.

La historia de nuestro pueblo, está repleta de actos en los cuales la violencia y el engaño de los españoles y franceses se ha manifestado, basta con echar un vistazo a las continuas alusiones que “Nuestros historiadores” reflejan en sus interesantes escritos.

Es evidente que tras leer el libro de “la Navarra Marítima “de Tomás Urzainqui y Juan Mª de Olaizola se producen en el pensamiento de un vascón, un cambio totalmente radical en los pensamientos que creíamos como acertados ( paradigma Aranista ).
Los acontecimientos siempre se producen en un momento puntual pero siempre vienen precedidos, de causas que los provocan.

La Navarra Marítima confirma que en fechas de 1199-1200 se produce el comienzo de la ocupación militar de gran parte de Navarra ( Araba, Bizkaia, Guipúzcoa y Rioja ). Este fue el comienzo de lo que hoy conocemos como diferentes a los vascos, riojanos y navarros. No solo fue la violencia de las armas el acelerador de dicha conquista sino la posterior utilización de los Fueros por parte del ocupante.
Con sabia hipocresía, juraban dar para luego quitar. Utilizaron los fueros existentes en aquella época para ir minando y usurpando el poder que representaban.
Tuvieron la capacidad de ir amoldando las leyes reales que el pueblo navarro disfrutaba, a beneficio de su imperio. En un juego de destreza y malabarismo, el beneficio de la economía de la Navarra marítima conquistada, comenzaba a tomar los caminos de Castilla. Respetar las leyes navarras para imponer las castellanas, defender la lengua Navarra para luego exterminarla.

En la historia podemos encontrar las claves del presente. Actualmente en la comunidad autónoma de Rioja, Euskadi y en la Foral de Navarra, se vuelven a reproducir estrictamente, las pautas y las técnicas de conquista utilizadas desde antaño por los castellanos-españoles.
No concedieron los estatutos, como gesto de reconocimiento de nuestros derechos históricos y escondiendo tras este aparente pacto, la trampa del centralismo español.
Han estado 35 años lampando por arrebatar a los nacionalistas vascos, el poder descafeinado que representa la autonomía y al final utilizando todas sus leyes han amañado el partido y por supuesto con la ayuda del árbitro (con camiseta del Madrid por debajo) nos han ganado de nuevo otra batalla.
“Tras una aparente palabra de cordialidad, se puede ocultar la más tenebrosas formas de malicia”
Y esto es lo que se viene repitiendo a los largo de toda nuestra historia, una y otra vez.
Los interesados de nuestro pueblo, pactando con el enemigo a cambio de poderes que no podrán nunca ejercer. Vociferando una autonomía que como palabra en si, ya manifiesta dependencia. Llamando gobierno, derechos históricos, fueros etc. a instituciones y conceptos dominados por un poder que no es el nuestro.

Insistimos en que ya es hora de llamar a cada cosa por su nombre verdadero y dejarnos ya de titubeos a la hora de reconocer, que somos un estado ocupado porque nuestro estado está todavía vivo, por que estamos vivos los que reivindicamos la reinstauración del estado invadido de Navarra, el estado de los pueblos vascos.
Es el momento de reconocer, que no tenemos ningún gobierno propio y que los poderes que emanan de los parlamentos de Vitoria, Logroño y Pamplona son meras sucursales del poder centralista y amenazante de Madrid.
Estos mensajes no están dirigidos a los españoles ni a los franceses, nos dirigirnos a los independentistas y no confundamos, los independentistas no tienen que ser por fuerza los que conocemos como izquierda abertzale o nacionalismo vasco, el sentimiento de independentismo se lleva en el momento que sientes a Navarra como tu identidad propia.

Un vecino de la Ribera contestando a la pregunta, de que opinaba sobre la vuelta del Rey de Navarra, y declaró “mejor un rey que sea de aquí que no de fuera ¿no?”
Esta frase ilustra perfectamente este sentimiento de sentirse navarro.

La historia manipulada que hábilmente han tejido los españoles y los conceptos hermanos como son Navarra y Vascos, ha servido para colocarnos frente a frente Vizcaínos contra Navarros, Navarros contra vascos, unos contra otros, hermanos contra hermanos. La trampa tejida durante siglos seguirá en funcionamiento, hasta que nos demos cuenta de una vez por todas, que el enemigo no permitirá la unión entre vascos y navarros por que ello nos retrotraería al pasado y a la historia que nos reconoce como Estado, palabra repudiada y censurada por los siglos de los siglos.
Este es el significado que aterra al poder español y el talón de Aquiles que nos puede servir para conseguir nuestra independencia, el utilizar los conceptos, acciones y significados que conlleva la palabra Estado.
ESTADO DE NAVARRA

domingo, 19 de julio de 2009

Preparándonos para el día N

La preparación para la consecución ideológica y política de nuestra razón como país, esta resultando a la vez de interesante, altamente clarificante. Según nos vamos adentrando en el conocimiento de más datos históricos sobre nuestro pueblo, van aflorando sin querer nuestras actuales contradicciones.
Unas son de tipo personal, reflejadas en modos de hablar que utilizamos en muestra vida cotidiana y otras a nivel de conductas de pueblo, que muchas veces nos desacreditan como tal.
A modo personal, son innumerables los vocablos que utilizamos sin darnos cuenta, de tanto haberlos oído, que contradicen totalmente la idea que conlleva el independentismo.
“La coletilla de Euzkadi, la palabras vasco y navarro como contraposición, la palabra lehendakari, las elecciones ,Navarra, democracia, Fueros, la República española, nuestra amada y ultrajada ikurriña etc.” son conceptos que desde las posturas por la independencia de Navarra, resultan totalmente antagónicos y han sido convertidos gracias a la astucia de las armas de la comunicación, en significados que niegan sistemáticamente la soberanía de este pueblo.

Llaman democracia, a un sistema que niega continuamente a este pueblo su poder de decisión.
Laman lehendakari, a un siervo de los palacios de Madrid que mal gestiona una parte troceada de nuestro país.
Llaman Fueros a unos derechos abolidos, que solo aparecen reflejados en un monumento que jamás se inauguro.
Llaman Navarra y proclaman el sentimiento de navarridad, a la provincia residual del antiguo y extenso Reino de Navarra, gobernada por los descendientes de los ocupantes.
Hablamos de la Republica española, en homenaje a lo que ocurrió y que todos hemos padecido, pero que no se nos olvide que también fue un estado que usurpaba al nuestro.
Utilizan la ikurriña hasta en las manifestaciones del PP y portan en sus solapas, ese símbolo que cada día va perdiendo más fuerza y que han arrinconado como significado real para solo un trozo de nuestro país.

El pueblo mientras tanto, ideológicamente amordazado en la tarea infrahumana de pagar los créditos y sacar a las familias adelante. Esta esclavitud inconsciente, nos lleva a cada uno a tomar posturas individuales , que van en contra de nuestros intereses como clase, unidad y pueblo.

A medida que pasan los días y la historia me va gratificando, con más razones por la conveniencia de recuperar nuestra libertad como pueblo, todas estas contradicciones, van encajado en su lugar del puzzle y adquiriendo de nuevo la forma del mapa político de Nabarra Osoa. Automáticamente este mapa adquiere la forma de estado y el significado de la palabra Estado, me lleva directamente a agrupar en un solo concepto, todas las ambigüedades que en la actualidad manifiesta este pueblo. El concepto de recuperación del estado reagrupa por inercia en una sola reivindicación, todas las causas de lucha abierta que este pueblo mantiene en la actualidad.
La indefensión que padece este pueblo, solo se podrás solucionar cuando este pueblo tenga un estado que le defienda. Los presos volverán a su tierra, cuando haya un estado que los reclame. El Euskera podrá estar normalizado, cuando haya un estado que lo oficialice como lengua.
Solo se podrá conseguir la PAZ, cuando tengamos nuestro propio estado que firme la paz. Para llegar a ser estado independiente, primero hay que empezar por sentirnos ya independientes y por comenzar a demostrarlo. Si buscamos la ruptura hay que empezar por romper y una magnifica manera es utilizando el lenguaje y los símbolos consecuentes con nuestros objetivos y desdeñando las instituciones, logos y conceptos que a diario nos imponen los estado ocupantes.

No a la participación de los partidos navarros, en las instituciones españolas y francesas impuestas en Nabarra.
No a las elecciones y a la democracias impuestas en Nabarra.
No a la Monarquía y a la República española y francesa.

jueves, 9 de julio de 2009

Cruz del Castillo de Toro montaña alavesa.

























546 años despues, la bandera del Estado de Navarra vuelve a ondear en la Cruz del Castillo de Toro en la montaña alavesa.

Desde lo alto de esta encrestada cúspide, los alaveses navarros defendieron durante siglos esta fortaleza y la independencia que ello representaba. La fatidica fecha de 1436 supuso el final de la existencia de este castillo y su progresivo deterioro. Pocos alaveses conocen que en lo alto de esa cruz se cimento la historia que

muchos han querido que olvidemos. La montaña alavesa fué independiente hasta el año 1436 año de la invasión de de Castilla. No es difícil imaginar, lo acontecido en este lugar en aquella fecha donde se produjo si lugar a dudas, una desigual y feroz batalla entre la guarnición que defendía el castillo y las tropas castellanas superiores en numero y en material militar.

Esas rocas se tiñeron de sangre roja, muerte y destrucción.

Con la perdida de este castillo, de nuevo Castilla nos arrevataba otra porción de terrerno navarro.

Pero hoy de nuevo, en recuerdo de los defensores olvidados que murierón por defender el Castillo de Toro, vuelve a ondear la bandera del estado que decidieron defender.Navarra.

De las ruinas de la fortaleza de Toro, vuelve a resurgir la historia que nos obligaron a olvidar, vuelven a sonar los vientos entre las torres de nuestra libertad.



Castillo de Toro ( Montaña alavesa )

Castillos que defendieron el Reino

Iñaki Sagredo (editorial Pamiela)

A unos diez Km. del castillo de Ferreira se encontraba el antiguo castillo de Toro, que defendía el puerto del mismo nombre. Su situación era realmente estratégica al controlar el paso que atravesaba la sierra de Toloño. Estaba situado en el alto llamado Cruz del Castillo donde se encuentra una espectacular cruz de hierro que se divisa desde la leganía. sendero que en su par

Para llegar hay que acercarse a Lagrán y desde su plaza seguir por el camino del cementerio hasta la sierra. Ascendemos por un camino señalado hasta el collado del puerto de Toro y desde allí subimos a la Cruz del Castillo por un sendero en dirección oeste. Recorremos 7,5 Km. en unas 2 horas y media.

Al castillo se accede por un estrecho sendero que en su parte final tiene algunos peldaños labrados a modo de escalera. En la pequeña cúspide de 19 metros de largo por unos tres de ancho, apenas quedan vestigios de la antigua fortificación, salvo un habitáculo excavado en la roca de, 4 metros por 2 metros y una profundidad de 3 metros, posiblemente fuese el aljibe.

También quedan unas escaleras labradas en la roca, que ascienden a la parte alta de la peña desde este habitáculo o aljibe. Consisten en unos orificios rectangulares excavados en la peña, donde se introducían los pies para ascender los 5 metros de desnivel que separaban de la parte alta de la peña donde se encuentra la cruz.

No se observan restos de muros, salvo los cimientos de una pequeña hilera de unos 2 metros de largo en la parte alta de la peña haciendo una divisoria entre la peña y el aljibe.

Desdecía impresionante altura se divisa la Sonsierra navarra, la vega del Ebro, las tierras ocupadas por Castilla y las fortificaciones de Marañon y Ferrera.

Según los vestigios encontrados y el tamaño de la cima, el castillo era muy pequeño, por lo que quizás debamos pensar que se utilizó la base de la peña para construir casas y otras dependencias del castillo. En la parte estudiada se encontraría la torre, el aljibe y el muro propiamente dicho. Abajo estarían las casas protegidas por un primer muro defensivo.

El acceso al castillo parecía estar tras un angosto sendero que en algunos tramos contaba con peldaños labrados a modo de escalera.

En definitiva un castillo roquero con condiciones de vida durísimas y una guarnición de 10 hombres.