jueves, 21 de marzo de 2013

O españoles o navarros.

Charla ‘cordial’ entre Urkullu y el Rey sobre la actualidad económica y política

Una vez repasados los diarios, televisiones y revistas escritas en castellano hemos detectado y no nos asombra, que el mensaje que trasmitimos desde este programa, no tiene nada que ver con el que a diario nos meten intencionadamente en la cabeza.
Ellos, los conquistadores, dirigen nuestras vidas, nuestra economía, nuestra manera de pensar en definitiva ellos crean y dirigen, la realidad en la que vivimos.
Nuestra presunta libertad amparada en un sistema llamado democracia, es todo un montaje que lleva instalado siglos en nuestro territorio y que se viene practicando siempre con el beneplácito y la colaboración de algún autóctonos.

Estas acusaciones que día si y día también realizamos desde este programa, parece que no les sienta muy bien a algunos y es por ello que lo manifiestan despreciando el poder político de Navarra, en detrimento del poder español implantado en nuestros territorios.

Nuestras críticas no van dirigidas contra el pueblo o contra los votantes de los partidos políticos sino contra la forma de hacer las cosas, de practicar todo lo contrario a lo que se promete, de no valorar el poder que este pueblo tiene y que por intereses partidistas se menosprecia.

Las personas que estos mensajes trasmitimos, venimos de la decepción de ver como no ha existido en estos últimos 35 años, ninguna estrategia que lleve a este pueblo hacia su liberación. Tras fracasadas conversaciones en Argel. Lizarra- Garazi o planes Ibarretxes los desanimados, los indignados navarros, los cansados de tanto folklore y entretenimiento, hemos decidido tomar nosotros la responsabilidad y dar un paso adelante para luchar por nuestro estado.

Nosotros, por mucho que hablemos, no somos nada si no tenemos un pueblo deseoso de tocar la libertad y por ello confiamos plenamente, en que los votantes del PNV y los votantes de Bildu después de escuchar nuestra ideología, que no es otra nada más que estado, estado y estado, puedan decidir si realmente sigue valiendo la pena, conseguir la independencia dentro de las instituciones españolas.

Euskal Herria y las mujeres y hombres que se sienten vascos e independentistas, pronto van a tener que elegir, entre los argumentos de Navarra Estado o comunidad Autónoma Vasco-Navarra,
La vía institucionalista nos sigue dejando dentro de España y la vía Navarra, nos lleva hacia la independencia, es el momento de tomar partido o con España o con Navarra, o con los ocupados o con los ocupantes, o con los conquistadores o con los conquistados, o español o navarro.

Esta es la voz de la nación Navarra que fue ocupada y despojada de su independencia, ha llegado el momento de romper con el ocupante y dejar de colaborar, nosotros lo haremos con nuestra voz y con la cultura de Navarra el estado vasco.

lunes, 18 de marzo de 2013

Martin Ttipia. Aramaion


Osteguna 21ean Iturrieta Sagardotegian, 19:00etan
HITZALDI-TXOTX
1200-2013 Gasteizko Setioa.
Errezistentzia tinko diraun
Martin Ttipia Elkartea
1200-2013 Asedio de Gasteiz.
Continua la resistencia.

domingo, 17 de marzo de 2013

Navarra cuestión de Estado.

Angel Rekalde
Diario de Noticias
 
HACE unas semanas Martxelo Otamendi proponía una reflexión sobre la territorialidad de nuestro país. Aventuraba que un inteligente estratega español lo tendría fácil para embrollarnos y dividirnos. Y mencionaba la patata caliente de la Alta Navarra. Discrepo con el aviso. No necesitamos la inteligencia del maquiavelo de turno. Basta la sugerencia de Martxelo para que el estratega del bando propio, también muy inteligente, corra a afilar sus dardos y lanzarlos al ojo del vecino.

No insistiré en ello. El depósito de despropósitos lo tenemos bien cubierto. Sin embargo, creo que la estrategia española va más allá del juego de enfrentarnos y enredarnos. Que también, por supuesto. Pero desde hace mucho, lo explicaba Telesforo Monzón, en el tema vasco Navarra ha sido, y sigue siendo, cuestión de Estado. Lo podríamos documentar con ejemplos abundantes y sustanciosos (la llamada Transición ofrece un buen repertorio). Pero, sobre todo, no se puede responder al emplazamiento de Martxelo ignorando este detalle o frivolizando.

Navarra es cuestión de Estado porque en su devenir histórico -y las sociedades son entes históricos; lo siento por todas las ingeniosas divagaciones que olvidan este dato- define un planteamiento del conflicto que es el más ajustado. Estratégico. Lo dice Mariano Marzo: la primera condición para solucionar un problema es formularlo correctamente (principio básico, por cierto, de la teoría científica de los paradigmas). 

Navarra es cuestión de Estado porque conserva un profundo sentido de la memoria histórica
Es cuestión de Estado, por ejemplo, porque sitúa en clave de conflicto internacional lo que en términos aranistas se presenta como mero problema interno. Hispano. De españoles que demandan (o sueñan) dejar de serlo.

Porque Navarra ha sido un Estado independiente, y en sus hitos y circunstancias se hace patente la violencia y la ilegitimidad de las pretensiones españolas de dominación y derechos sobre la sociedad vasca. Y la Constitución del 78, al proclamar al pueblo español como único sujeto de decisión, establece pretensiones y derechos que se imponen sobre nosotros.

Porque así definido el conflicto, desde la posición navarra, como territorio conquistado, la querella de fondo es una disputa de soberanía. Arrebatada, pero real, no imaginaria. No aspiración discutible. Con un sujeto colectivo que existe, que no hay que inventar o fantasear, que no hay que argumentar contra la lógica de las coyunturas o las oportunidades. Que está ahí, previo a ellas, y que en su dominación y negación actualiza y hace presente la violencia que algunos remiten a la historia.

Navarra es cuestión de Estado porque en su territorialidad histórica simboliza la unión de todos los actuales pedazos de la sociedad vasca. Tema que no es baladí, frente a la fragmentación deliberada que nos han impuesto. Pero incluso en su territorialidad actual (la Alta Navarra actual, más allá de la mención que hace Martxelo) representa una parte sustancial del país. Y ello significa la centralidad física del territorio en la medida en que agrupa y da continuidad a lugares tan dispersos como la CAV o Zuberoa. Sin ese espacio central nuestro país queda completamente desarticulado. Ya sabe el Estado, mejor que nuestros estrategas, con qué claves reales de la ordenación y construcción de las sociedades juega.

Navarra es cuestión de Estado, por mucho que pese a más de uno, porque conserva un profundo sentido de la memoria histórica. Y ese es un valor societario y un importante capital de futuro. Una nación dominada se define también por las luchas y los retos a los que ha de responder, y en los que se afirma y se fortalece. Se construye. Su liberación, en ese sentido, se va forjando en su modo de dotarse y organizar, en cómo se valore en términos de autoestima y formulación de prioridades. Y eso nos lleva a que un modelo de nación limitado a un mero fundamento lingüístico nos aboca a un nacionalismo étnico, de comunidad, cuando lo que exigen los tiempos es un modelo cívico, de carácter territorial y político. Etcétera, etcétera. Este debería ser el debate.